Dear Texas,
This morning, my heart holds both celebration and resolve.
As a mother, a school board president, and a woman who deeply loves public education, last night’s victories mean something personal to me. They offer hope that the experiences of our children, educators, and families will help shape the decisions made at the highest levels of leadership.
Texas elected James Talarico to the United States Senate—the first Democrat elected to represent our state in that chamber in more than three decades. His journey includes teaching at Rhodes Middle School, on San Antonio’s West Side, right here in SAISD. Hearing him return to that classroom experience last night reminded me how deeply our public schools can shape a person’s understanding of service.
Those children, their families, and the lessons of that classroom will travel with him to Washington.
Texas also elected its first Latina governor, Gina Hinojosa—a product of Brownsville public schools whose public service began on the Austin ISD school board. I see in her journey values that guide my own: protecting opportunity, standing alongside families, and believing that every child deserves a strong neighborhood public school.
For those of us doing this work, that connection matters.
We know what it means to serve communities that have been under-resourced, undervalued, and underinvested in for generations. We know the pressure of shifting accountability standards, moving goalposts, and the threat or reality of state takeovers. We see educators asked to meet growing expectations while the resources needed to support their students remain inadequate.
And we know our children arrive at school carrying the realities of home. Before the first bell rings, some families have already faced the choice between putting food on the table and putting gas in the car.
Those realities deserve a place in every conversation about school performance, funding, and accountability.
Last night, our communities showed up—with our voices, our feet, our votes, and our determination to demand something better. Today, I am proud to lead in this era, and hopeful about what we can accomplish with leaders whose journeys have been shaped by public education.
I also want to acknowledge the disappointment here at home. SAISD’s Propositions A, B, C, and D did not pass. Other districts across our region experienced similar defeats on school funding measures.
Those results deserve our attention, our humility, and our willingness to listen. We cannot assume that every “no” vote tells the same story. We must ask questions, hear our neighbors, and work to understand what these results mean for the path ahead.
Our responsibility to our children continues this morning. So does our responsibility to earn trust, communicate clearly, and advocate for a state funding system that meets the needs of our schools without continually asking stretched households to fill the gaps.
I am not dismayed. I remain committed.
This moment gives us another opportunity to reimagine the future of education—here in San Antonio and across Texas. An opportunity to bring families, educators, students, and neighbors closer to the decisions that shape their schools. An opportunity to turn the hope of new leadership into sustained investment and meaningful change.
My love for public education has always been rooted in its promise: that every child who walks through our doors belongs, has gifts worth nurturing, and deserves a future filled with possibility.
That promise is worth our work. It is worth our persistence. And it is worth protecting, together.
With love and resolve,
Alicia
Una carta de amor a la educación pública… y al Texas en el que podemos convertirnos
Estimado Texas:
Esta mañana, mi corazón está lleno tanto de alegría como de determinación.
Como madre, presidenta de la junta escolar y mujer que ama profundamente la educación pública, las victorias de anoche significan algo personal para mí. Nos dan la esperanza de que las experiencias de nuestros niños, educadores y familias contribuyen a dar forma a las decisiones tomadas en los niveles más altos de liderazgo.
Texas eligió a James Talarico para el Senado de los Estados Unidos, el primer demócrata elegido para representar a nuestro estado en esa cámara en más de tres décadas. Su trayectoria incluye haber impartido clases en la secundaria Rhodes Middle School, en el lado oeste de San Antonio, aquí mismo, en SAISD. Al oírle hablar anoche de aquella experiencia en el aula, recordé hasta qué punto nuestras escuelas públicas pueden influir en la forma en que una persona entiende el concepto de servicio.
Esos niños, sus familias y las lecciones aprendidas en esa aula lo acompañaran hasta Washington.
Texas también eligió a su primera gobernadora latina, Gina Hinojosa, un producto de las escuelas públicas de Brownsville cuyo servicio público comenzó en la junta escolar de Austin ISD. En su trayectoria veo valores que guían la mía propia: defender las oportunidades, apoyar a las familias y creer que todos los niños merecen una escuela pública de calidad en sus vecindarios.
Para quienes nos dedicamos a esto, esa conexión es importante.
Sabemos lo que significa prestar servicio a comunidades que, durante generaciones, han carecido de recursos suficientes, han sido infravaloradas y no han recibido la inversión necesaria. Conocemos la presión de cambiar los estándares de rendición de cuentas académica, los cambios constantes en los objetivos y la posibilidad o realidad de las intervenciones estatales. Vemos a los educadores que se les pide que cumplan con las expectativas en constante aumento, mientras que los recursos necesarios para apoyar a sus alumnos siguen siendo inadecuados.
Y sabemos que nuestros hijos llegan a la escuela cargando con las realidades de su hogar. Antes de que suene la primera campana, algunas familias ya se han visto obligadas a elegir entre poner comida en la mesa o echar gasolina al automóvil.
Esas realidades merecen un lugar en cada conversación sobre el rendimiento escolar, la financiación y la rendición de cuentas académica.
Anoche, nuestras comunidades se manifestaron con nuestras voces, nuestros pies, nuestros votos y nuestra determinación de exigir algo mejor. Hoy, me siento orgullosa de liderar esta era, y con esperanza sobre lo que podemos lograr con los líderes cuyos trayectos han sido moldeados por la educación pública.
También quiero mencionar la desilusión que se vive aquí, en casa. Las propuestas A, B, C y D de SAISD no fueron aprobadas. Otros distritos de nuestra región sufrieron derrotas similares en las votaciones sobre las medidas de financiación escolar.
Esos resultados merecen nuestra atención, nuestra humildad y nuestra disposición a escuchar. No podemos dar por sentado que cada voto en contra signifique lo mismo. Debemos hacer preguntas, escuchar a nuestros vecinos, y trabajar para entender lo que estos resultados significan para el camino que tenemos por delante.
Nuestra responsabilidad hacia nuestros hijos continúa esta mañana. Lo mismo ocurre con nuestra responsabilidad de ganarnos la confianza, comunicarnos con claridad y defender un sistema de financiación estatal que satisfaga las necesidades de nuestras escuelas sin tener que pedir continuamente a las familias con dificultades económicas que cubran las carencias.
No estoy desanimada. Sigo comprometida.
Este momento nos brinda otra oportunidad para replantearnos el futuro de la educación, tanto aquí en San Antonio como en todo Texas. Una oportunidad para que las familias, los educadores, los alumnos y los vecinos se impliquen más en las decisiones que determinan el futuro de sus escuelas. Una oportunidad para convertir la esperanza que genera un nuevo liderazgo en una inversión duradera y un cambio significativo.
Mi amor por la educación pública siempre se ha basado en la promesa: que cada niño que cruza nuestras puertas se sienta integrado, tenga talentos que merece la pena fomentar y se merezca un futuro lleno de posibilidades.
Esa promesa merece nuestro trabajo. Vale la pena nuestra persistencia. Y vale la pena protegerla, juntos.
Con amor y determinación,
Alicia

